Lo que significa ser #BoldForChange para WASH este Día Internacional de la Mujer

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La lucha contra las desigualdades de género en el acceso al agua potable, los baños decentes y la buena higiene puede tener efectos de largo alcance en las comunidades si se aprovecha el potencial. Chelsea Huggett, asesora de derechos de equidad e inclusión en WaterAid Australia, y Jane Wilbur, asesora de igualdad, inclusión y derechos de WaterAid, sugieren cómo podemos empezar de a poco para abordar los grandes problemas.

Los cambios pequeños pueden tener un impacto enorme. El viernes pasado, un colega de Timor Oriental envió lo siguiente:

“Me sorprende mi marido después de asistir a sesiones (de género) en las que se habló sobre la igualdad de labores entre hombres y mujeres. Todavía no es un cambio drástico, pero en muchas ocasiones, empieza a preguntarme qué labores (domésticas) estoy haciendo y, sin decir mucho, empieza a asumir una o dos responsabilidades. También se ocupa de nuestros hijos con más frecuencia; les ayuda a ducharse o los limpia después de que van al baño”. (Miembro de la comunidad femenina, Liquica)

Nuestras humildes sesiones de género estaban teniendo un humilde impacto. ¡La inclusión de un enfoque en las relaciones de género en nuestras actividades de movilización comunitaria funciona! Esto nos hizo reflexionar que ser audaz con respecto al cambio se trata de empezar poco a poco, pero enfrentar los grandes problemas.

El trabajo de WASH puede y tiene impacto en la equidad de género

Existe un enorme potencial para que las personas que trabajan en materia de agua, saneamiento e higiene (WASH) contribuyan a la equidad de género. Podemos tener un impacto positivo en la vida de mujeres y niñas (y hombres y niños) directamente al cumplir sus derechos de WASH. Pero podemos ir mucho más allá. En el proceso podemos empoderar a las mujeres y las niñas y cambiar las normas de género perjudiciales y los desequilibrios de poder. Las iniciativas realizadas hasta la fecha no siempre han aprovechado este potencial.

A menudo, el objetivo de garantizar la equidad de género en los programas de WASH se centra en el porcentaje de mujeres en los comités de usuarios del agua, en lugar de pensar en el papel que desempeñan esas mujeres. ¿Son tesoreras, secretarias con poca influencia en las decisiones? ¿O están en posiciones de liderazgo?

En un reciente viaje a Bangladesh, vimos cómo ir más allá de los porcentajes puede tener un impacto en las comunidades. Consultamos el trabajo de WaterAid y del Instituto de Asuntos de Desarrollo en Tea Gardens. Fueron más allá del porcentaje gubernamental del 50 % de mujeres en los comités de gestión comunitaria y reclutaron a mujeres en puestos influyentes, como la presidenta del comité de usuarios del agua. Se centraron en ayudar a las mujeres (y hombres) en el comité de usuarios del agua a obtener la confianza y las habilidades necesarias para negociar con diferentes personas, incluidas las autoridades, y comprender cómo impulsar el cambio dentro de los sistemas políticos. Con estas habilidades, el comité impulsó al gobierno local a construir carreteras y un templo hindú, e incluso dar apoyo financiero a las mujeres mayores y a las viudas de su zona.

Las mujeres incluso cambiaron la forma en que los hombres piensan de ellas:

“Antes, pensábamos que las mujeres cocinaban alimentos, cuidaban a los niños. No creíamos que pudieran participar en la toma de decisiones. Ahora creemos que las mujeres pueden hacer cosas y ser líderes. ¡Las mujeres negocian mejor que nosotros!” (Miembro masculino del Comité WASH).

Todos debemos esforzarnos por lograr la equidad de género. La falta de ello significa que las necesidades de las mujeres y las niñas no se satisfacen y el desarrollo se ve frenado para todos. Para decirlo sin rodeos:

“La falta de instalaciones de agua, saneamiento e higiene que satisfagan las necesidades de las mujeres y las niñas se puede atribuir en gran medida a la ausencia de participación de las mujeres en la toma de decisiones y la planificación”. — Léo Heller, segundo reportero especial sobre el derecho humano al agua potable y al saneamiento, 2016.

Impulso mundial

  • A nivel mundial se ha renovado el impulso de WASH para abordar la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres: los profesionales de WASH están agudizando su comprensión del nexo entre la equidad de género y WASH.
  • Los profesionales del desarrollo, los responsables de formular políticas y tomar decisiones, los donantes y los medios de comunicación están prestando cada vez más atención a la gestión de la higiene menstrual.
  • Las organizaciones de WASH se asocian más con grupos de derechos de las mujeres.
  • En general, como sector, reconocemos que los derechos de agua y saneamiento pueden ser un vehículo para lograr una mayor equidad en el mundo.

WaterAid y el Instituto de Futuros Sostenibles publicaron un documento en el que se exploran las dimensiones de género del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6 sobre el sector WASH y destacan cómo el ODS 5 (sobre equidad de género) está relacionado intrínsecamente al WASH.

Léo Heller (citado anteriormente), escribió recientemente un fabuloso informe sobre la equidad de género en los derechos humanos al agua y al saneamiento. Incluía este gran ejemplo de cómo demandar derechos ante los tribunales puede empezar a cambiar las actitudes sociales y culturales:

“Recientemente, un grupo de estudiantes preguntó al Tribunal Supremo de la India si la menstruación podría ser un criterio para negar a las mujeres de cierta edad el derecho a entrar en un templo y rezar en él. El Tribunal Supremo se refirió a la administración [...] del templo Sabarimala: 'Si los hombres pueden ir hasta un punto (cerca del templo) sin emprender actividades austeras, ¿por qué no pueden hacerlo las mujeres?... ¿Asocian la menstruación con la impureza? Están haciendo una clasificación. ¿Puede un fenómeno biológico ser motivo de discriminación? Todas las prácticas son aceptables hasta que no haya distinción entre géneros”.

En septiembre pasado, el gobierno australiano anunció una nueva iniciativa Water for Women que asignó $100 millones durante cinco años para mejorar el acceso a WASH seguro y asequible en toda la región de Asia-Pacífico. La equidad de género y la inclusión social son un punto central de la iniciativa, como dice el anuncio, “esto tiene sentido para la sostenibilidad de los resultados del programa de ayuda y garantiza impactos a largo plazo”.

¿Cómo seguimos avanzando hacia el objetivo?

El renovado enfoque del sector WASH se parece trascendental y emocionante. Al ser “Audaces frente al cambio”, ¿cómo mantenemos el impulso?

  1. Podemos brindar mayores oportunidades de liderazgo para las mujeres en el sector del agua.
  2. Podemos impulsar a las mujeres emprendedoras en cuestiones de marketing de saneamiento.
  3. En nuestros programas, podemos hablar explícitamente sobre la desigualdad de género con las comunidades y las familias.
  4. En nuestras organizaciones, podemos desarrollar conocimientos y experiencia sobre la reducción de la violencia contra las mujeres.
  5. Podemos pensar en las mujeres y niñas con discapacidad, mujeres de grupos de castas desfavorecidos, mujeres mayores y viudas.
  6. Podemos empezar a cambiar las normas de género construidas socialmente al hablar sobre cuestiones de género.
  7. Podemos implementar WASH de una manera que llegue directamente al meollo de la desigualdad de género.
     

Podemos hacer todas estas cosas, pero solo si #BoldForChange.

Jane Wilbur está en Twitter como @janewilbur