Recuento de personas que tienen acceso al agua, saneamiento e higiene

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Los nuevos datos del UNICEF y la OMS estiman que el porcentaje de la población mundial que utiliza al menos un nivel básico de servicios de agua potable y saneamiento es del 89 % y el 68 %, respectivamente. Stuart Kempster, analista de Políticas de Monitoreo y Responsabilidad de WaterAid, examina lo que podemos decir de las estimaciones.

Como la fuente principal de datos sobre el acceso mundial a WASH desde 1990, el Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la OMS y UNICEF para el abastecimiento de agua, saneamiento e higiene se ha encargado de monitorear los avances para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 6.1 y 6.2. El Informe de referencia de los ODS, publicado esta semana, es la primera evaluación exhaustiva que realiza el JMP de los servicios WASH en el marco de los ODS. Si bien destaca algunas tendencias globales positivas, también subraya la aceleración sustancial del progreso necesaria para lograr el acceso universal para 2030.

ODM vs. ODS: ¿cuáles son las novedades?

A lo largo de la era de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), JMP supervisó el número de personas que utilizan instalaciones “mejoradas” (consulte aquí las definiciones) y creó “escalas de servicio” para reflejar los avances realizados en niveles de servicio más bajos. La meta de los ODS de los servicios “gestionados de forma segura” ha dado lugar a un nuevo peldaño en la parte superior de estas escalas, lo que representa el aumento de la ambición mundial.
 

Escalas de JMP actualizadas para agua potable y saneamiento y una nueva escala para la higiene

Esta creciente ambición hace que el marco de los ODS esté en consonancia con los principios rectores del derecho humano al agua y al saneamiento, y el monitoreo global de la higiene es otro paso positivo, dados los numerosos impactos positivos de los buenos comportamientos de higiene. 

Sin embargo, es importante que este aumento de la ambición no dé como resultado un enfoque exclusivo en los peldaños superiores de la escala de servicio. El concepto de observación progresiva es fundamental tanto para el ODS 6 como para el derecho humano al agua y al saneamiento. Del mismo modo, la consigna de los ODS de “no dejar a nadie atrás” requiere la reducción progresiva de las desigualdades. Esto exige que demos prioridad a las mejoras para aquellos con los niveles de servicio más bajos y nos aseguremos de que sigan subiendo en la escala de servicio WASH hasta que los servicios gestionados de forma segura se conviertan en la norma para todos.

¿Qué nos dicen los nuevos datos sobre el uso de los servicios WASH?

En el nuevo informe, el PCM estima que en 2015:

  • Para agua potable 
    - El 71 % de la población mundial (5200 millones de personas) utilizaba un servicio gestionado de forma segura. 
    - El 89 % de la población mundial (6500 millones de personas) utilizaba al menos un servicio básico.
  • Para saneamiento 
    - El 39 % de la población mundial (2900 millones de personas) utilizaba un servicio gestionado de forma segura 
    - El 68 % de la población mundial (5000 millones de personas) utilizaba al menos un servicio básico.

Se dispone de estimaciones de servicios de agua potable gestionados de forma segura para cuatro de las ocho regiones de los ODS.

Quedan algunos hechos preocupantes. 844 millones de personas siguen careciendo de un servicio básico de agua potable, 2300 millones de personas siguen careciendo de un servicio de saneamiento básico y 892 millones de personas siguen practicando la defecación al aire libre.

Las estimaciones mundiales también ocultan grandes disparidades regionales. Por ejemplo, si bien el 94 % de la población de América del Norte y Europa tenía agua potable gestionada de forma segura, esta cifra fue solo del 24 % en África subsahariana. Del mismo modo, el 78 % de la población de América del Norte y Europa tenía servicios de saneamiento gestionados de forma segura, pero solo el 22 % contaba con esos servicios en América Latina y el Caribe.

Se estima que 600 millones de personas utilizaron un servicio de saneamiento limitado en 2015; es decir, instalaciones mejoradas compartidas con otros hogares. En informes anteriores del JMP, el saneamiento compartido se clasificó como “sin mejorar”; su reclasificación como “servicio limitado” resulta conveniente y ayuda a defender una mayor inversión en inodoros compartidos de alta calidad, donde representan la única opción viable para mejorar los niveles de servicio (por ejemplo, en asentamientos informales densos).

Para muchos países, existen diferencias significativas entre la evaluación final de los ODM de agua potable mejorada y la clasificación del nuevo informe de “por lo menos, servicio básico”. Por ejemplo, se estimó que el 58 % de la población de Eritrea utilizaba una fuente mejorada en el informe de 2015, pero en el informe de este año solo se estima que el 19 % utiliza al menos un servicio básico. En gran medida, estas diferencias se explican por la nueva clasificación de servicios limitados de agua potable; es decir, cuando las personas pasan más de 30 minutos por viaje de ida y vuelta para recoger agua de una fuente mejorada. De nuevo, podemos ver grandes disparidades regionales aquí: desde el 14 % de la población que utiliza un servicio limitado en África subsahariana, al 1 % en Asia oriental y sudoriental, y 0 % en América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda.

En cuanto a la higiene, solo 70 países tenían datos comparables sobre el lavado de manos con agua y jabón, lo que no fue suficiente para generar una estimación mundial, ni estimaciones para muchas de las regiones de los ODS. Las estimaciones nacionales no fueron posibles en muchos países de altos ingresos, donde los datos sobre higiene doméstica no se recopilan de forma rutinaria. Cuando las estimaciones regionales eran posibles, la cobertura osciló entre el 15 % en África subsahariana y el 76 % en Asia occidental y el norte de África.

¿Cuáles son las limitaciones de los nuevos datos?

Dadas las limitaciones de datos a nivel nacional, no fue posible generar estimaciones para los servicios gestionados de forma segura en la gran mayoría de los países. El informe del JMP abarca 232 países, pero las estimaciones nacionales de servicios gestionados de forma segura solo fueron posibles en 96 para agua potable y 84 para saneamiento. Para la higiene básica, las estimaciones solo fueron posibles en 70 países. Aunque se espera que la cobertura de los datos mejore a medida que los países “dominen” las metas de los ODS, la actual falta de datos pone de manifiesto un desafío importante para el sector WASH. Los gobiernos nacionales y los proveedores de servicios necesitan datos de buena calidad para planificar y prestar servicios sostenibles de manera eficaz, y la sociedad civil necesita estos datos para responsabilizar a los gobiernos de los compromisos que han asumido.

En informes anteriores, las estimaciones mundiales de servicios “mejorados” de WASH solo se harían si existieran datos para el 50 % de la población mundial. La misma regla se aplica a las estimaciones de los servicios “básicos” del informe actual. No obstante, cabe destacar que el JMP ha establecido un umbral inferior del 30 % para generar estimaciones mundiales de servicios gestionados de forma segura.

Aunque la generación de estas estimaciones tiene beneficios claros, especialmente dada su importancia en el monitoreo de los ODS, también existen riesgos. En primer lugar, el umbral inferior genera necesariamente una estimación menos sólida. En segundo lugar, su publicación puede aliviar la presión política para abordar las deficiencias de información, es decir, presentar como “Sin datos” los ODS 6.1 y 6.2 en el Foro Político de Alto Nivel de este año puede haber creado una mayor voluntad política para hacer frente al déficit.

La segunda brecha gira en torno a la equidad y la no discriminación. Un principio central de los ODS es la eliminación progresiva de las desigualdades, que requiere una evaluación de referencia de los niveles actuales de desigualdad en el acceso a servicios de WASH. Hay que aplaudir al JMP por el trabajo realizado al respecto hasta la fecha, por medio del Grupo de trabajo sobre Equidad y No Discriminación (END), y aunque el informe incluye datos de calidad sobre las desigualdades basadas en la riqueza y más datos sobre desigualdades geográficas que en años anteriores, cabe señalar que siguen faltando datos sobre otras desigualdades. El desafío será ahora implementar las recomendaciones completas del grupo de trabajo sobre END para garantizar que se recopilen datos de referencia sobre cuestiones como la discapacidad, el género y las “poblaciones evasivas” (como las personas sin hogar o las personas que viven en asentamientos informales), lo cual permitirá rastrear la “progresividad” del cambio a lo largo de la era de los ODS.

Los indicadores indican

Como último punto, es útil recordar que los indicadores mundiales como estos solo pueden proporcionar una indicación de la verdadera realidad. Además, la información excluida de los indicadores puede ser, en última instancia, tan importante como la que se incluye. Por ejemplo, aunque la asequibilidad es un aspecto crucial del derecho humano al agua, el desafío de monitorear esto a nivel mundial significa que (hasta el momento) no forma parte del indicador de los ODS. Como argumentó convincentemente Sally Engle Merry en Measuring the World, es importante que no permitamos que la aparente certeza de los indicadores numéricos eclipsen el desorden de la realidad o la naturaleza política del progreso.

Stuart Kempster tuitea como @s_kempster