Sin agua, los trabajadores de la salud se enfrentan a una tarea imposible

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WaterAid/ Genaye Eshetu

Por primera vez se ha medido a escala mundial el número de instalaciones sanitarias que tienen un nivel suficiente de agua, saneamiento e higiene (WASH) para mantener la salud tanto de los trabajadores sanitarios como de los pacientes, y esto pone de manifiesto una crisis sanitaria mundial.

Danielle Zielinski, nuestra Oficial de salud y WASH en WaterAid America , explica la situación y cómo utilizaremos la Asamblea Mundial de la Salud de la próxima semana para instar a los ministros de salud a dar el siguiente paso para asegurar que se priorice y aborde este tema.

Imagínese que trabaja 12 horas diarias en un entorno muy estresante. No hay un baño decente ni jabón para lavarse las manos. ¿Está sediento? Disculpe, tendrá que irse a buscar la fuente de agua más cercana.

Muchos de nosotros nos negaríamos a trabajar en esas condiciones. Pero esta es la realidad cotidiana de demasiados trabajadores de la salud en los países de ingresos bajos y medios.

Nuevos datos un paso adelante

En abril, el Programa Conjunto OMS-UNICEF de Monitoreo publicó las primeras estimaciones sobre agua, saneamiento e higiene (WASH) en los establecimientos de salud de todo el mundo. Según sus resultados, uno de cada cuatro de ellos carece de agua limpia; uno de cada cinco, de servicios de saneamiento; y uno de cada seis, de instalaciones para lavarse las manos.

Las cifras empeoran aún más si se consideran específicamente los establecimientos de salud de los países menos desarrollados: el 45% de ellos carece de agua potable; y en el África subsahariana, sólo el 23% tiene aseos decentes.

Si bien el informe es un gran paso adelante en la medición del progreso, también muestra que hay mucho que no sabemos sobre el monitoreo de WASH en los establecimientos de salud. 

Se necesita más evidencia empírica

Pocos países están recopilando incluso datos básicos sobre este tema, lo que dificulta a los gobiernos abordar eficazmente la crisis. Por ejemplo, solo 18 países disponían de datos suficientes para estimar la cobertura de retretes decentes, y únicamente cuatro tenían datos sobre la limpieza de las instalaciones sanitarias.

Necesitamos mejores datos para conminar a los gobiernos a mejorar las condiciones laborales diarias de los trabajadores sanitarios. Lugares como el Centro de Salud Yiraber en la zona rural de Etiopía, donde el personal tiene que elegir diariamente qué habitaciones limpiar porque no tienen suficiente agua para limpiarlas todas. Aquí, las enfermeras reutilizan el agua para los pacientes y no pueden lavarse las manos tan a menudo como quisieran.

Yaye Wale, 25 años, enfermera clínica, junto a cubetas de agua utilizadas para lavar equipos médicos en la sala de parto del centro de salud de Yiraber, Jabi Tehnan, Gojjam Occidental, Etiopía, diciembre de 2018.
Yaye Wale, 25 años, enfermera clínica, junto a cubetas de agua utilizadas para lavar equipos médicos en la sala de parto del centro de salud de Yiraber, Jabi Tehnan, Gojjam Occidental, Etiopía, diciembre de 2018.
WaterAid/Genaye Eshetu

«Es difícil expresarlo, trabajar aquí es una experiencia triste», dice Yaye Wale, enfermera clínica del centro de salud. «Me apena que, en vez de curar a los pacientes, pueda exponerlos a otras enfermedades. Aunque trabajamos en salud, nuestro entorno es altamente infeccioso».

Riesgo de muerte para el personal y los pacientes

La falta de agua, saneamiento e higiene en los centros de salud es riesgosa tanto para el personal sanitario como para sus pacientes. Las condiciones antihigiénicas contribuyeron a que más de 800 trabajadores de la salud contrajeran el ébola durante la epidemia de 2014-2016 en África occidental, que provocó la muerte de más de 500 trabajadores sanitarios. Del mismo modo, en el actual brote en la República Democrática del Congo se está presentando un número considerable de nuevos casos en los entornos de atención de la salud. 

En general, 15% de los pacientes en los países en desarrollo adquieren al menos una infección durante una estancia hospitalaria, y las infecciones asociadas a la atención sanitaria siguen siendo los principales factores de resistencia a los antibióticos. Además de las implicaciones para la transmisión de enfermedades, las condiciones antihigiénicas en los centros de salud repercuten negativamente en la asistencia, el ánimo, la retención y la seguridad de los trabajadores sanitarios.

Yaye Wale, 25 años, enfermera clínica, con una taza de agua y terapia de rehidratación oral que utiliza para mostrar a padres cuyos hijos tienen diarrea, centro de salud de Yirab, Jabi Tehnan, Gojjam Occidental, Etiopía, diciembre de 2018.
Yaye Wale, con una taza de agua y terapia de rehidratación oral que utiliza para mostrar a los padres cuyos hijos tienen diarrea.
WaterAid/Genaye Eshetu

"hace un año nos contrataron aquí a mí y a dos de mis amigos. Pero ellos no pudieron soportarlo», comentó Wale. «Dijeron: '¿Cómo podemos trabajar en la salud de niños si no tenemos agua?' y se fueron poco después».

¿Qué estamos haciendo para resolver este problema?

La buena noticia es que este problema es remediable, como lo demuestra el trabajo de WaterAid en varios países. Junto con los nuevos datos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el UNICEF han publicado un informe sobre Pasos prácticos para lograr el acceso universal a la atención de calidad , que recoge experiencias de todo el mundo y sugiere medidas que los gobiernos y otras partes interesadas pueden tomar para abordar esta apremiante cuestión. Entre ellas se cuenta la inversión en capacitación del personal sanitario, el establecimiento de normas nacionales para los servicios de WASH en los centros de salud, la mejora de la recopilación y el monitoreo de datos, y el reforzamiento de la rendición de cuentas.

La semana que viene, en la Asamblea Mundial de la Salud, tendremos oportunidad de dar el siguiente paso para garantizar que se dé prioridad a los servicios de agua, saneamiento e higiene en los centros de salud y se aborden. Ahí se pondrá sobre la mesa una propuesta de resolución sobre el tema , encabezada por los gobiernos de Zambia y Tanzania.

Hasta la fecha, 170 organizaciones de la sociedad civil y particulares han firmado una carta de apoyo en la que se insta a los Estados miembros a adoptar la resolución y comprometerse públicamente a mejorar estos servicios críticos en todos los centros sanitarios.

Este problema afecta por igual a los pacientes y los trabajadores de la salud. Pero la necesidad de WASH va más allá de la prevención y el control de infecciones. También tiene que ver con la dignidad y el orgullo. Se trata de facilitar a los trabajadores sanitarios de primera línea los recursos básicos que necesitan para hacer su trabajo.