Después de este rito de aprobación, el Foro Político de Alto Nivel debe crecer 

The UN buildings in New York during HLPF 2019.
WaterAid/Lou Brydges

Ver que la comunidad internacional se reúne para examinar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible sigue siendo alentador, pero, cuatro años después de la aprobación de la Agenda 2030, ¿eso es suficiente? Savio Carvalho, Director de Campañas Globales de WaterAid, analiza lo que se necesita para que los gobiernos y la ONU aceleren el paso.

Hace exactamente cuatro años esta semana, estuve en la sala de conferencias cuando se acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las Naciones Unidas en Nueva York. Fue un momento de esperanza y solidaridad tras un tedioso recorrido de incidencia política, lucha y campañas para elaborar e instrumentar esa ambiciosa agenda.

El primer ciclo del Foro de Política de Alto Nivel ha sido esperanzador...

En el curso de los últimos cuatro años, que culminaron con el recién finalizado Foro de Política de Alto Nivel (FPAN) de 2019, los ODS pasaron por el rito de aprobación. Al concluir el primer ciclo de revisión completa, me alienta el que 142 países hayan presentado sus revisiones nacionales voluntarias y se hayan examinado los 17 objetivos mediante conversaciones y debates sólidos.

... pero el FPAN no está cumpliendo su función de liderazgo

Sin embargo, se le encomendó desempeñar un papel central en el seguimiento y la revisión del progreso hacia los ODS a nivel mundial, de conformidad con las instrucciones de «proporcionar liderazgo político, orientación y recomendaciones para el seguimiento... promover la coherencia y la coordinación de las políticas de desarrollo sostenible en todo el sistema».

Lamentablemente, aunque el Foro ya debería haberse afianzado en este sentido, aún no ha cumplido su mandato en términos de orientación política ni de liderazgo, que es tan necesario. Ciertamente, los Estados Miembros tienen que dar la cara por esto, pero la Secretaría de la ONU también debe asumir la responsabilidad por el lamentable estado del Foro, demostrar liderazgo, poner sobre la mesa opciones (en consulta con todas las partes interesadas) y facilitar un proceso para ayudar al FPAN a cumplir su mandato. El Foro y los procesos de reforma de las Naciones Unidas que se iniciaron en el período de sesiones de la Asamblea General en septiembre ofrecen oportunidades cruciales para que la Secretaría presente propuestas e instigue a algunos cambios radicales en el funcionamiento del Foro.

Moustapha sosteniendo una regadera y con cultivos de col, en un huerto, en el pueblo de Sablogo, Burkina Faso.
Wateraid/Basile Ouedraogo
Moustapha sosteniendo una regadera y con cultivos de col, en un huerto, en el pueblo de Sablogo, Burkina Faso. Burkina Faso presentó su examen nacional voluntario a HLPF.

Las manos de los Estados están atadas a flujos de financiamiento cruciales...

La otra cara de la moneda es la deslucida actitud de la mayoría de los Estados Miembros, especialmente los ricos hacia la ambición «transformadora» (sí, transformadora) de los ODS. Muchos no reconocen las posibilidades que ofrece esta oportunidad para lograr cambios, y no la están aprovechando al máximo.

Y los cambios a nivel nacional son más difíciles cuando los países están atados con nudos que solo se pueden aflojar a nivel mundial, más allá de lo que cada estado puede controlar por sí solo. Por ejemplo, obtener dinero para alcanzar los ODS requiere una acción renovada en materia de alivio de la deuda, movilización de recursos internos, apoyo para ampliar las bases impositivas y acciones coordinadas para combatir los flujos financieros ilícitos. Los países de altos ingresos deben cumplir su promesa de asistencia oficial para el desarrollo y sus objetivos de mitigación vinculantes, junto con el financiamiento de la acción climática.

La liberación de recursos a la escala necesaria también requiere nuevos impuestos sobre el carbono y las transacciones financieras, aunados a una rápida eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles y la inversión de estos recursos para cubrir las deficiencias de financiamiento de los ODS en la prestación universal de servicios públicos.

... pero los países pueden tomar medidas para mejorar la planificación, los datos y la gobernanza

A nivel nacional, los gobiernos deben acelerar las acciones para la implementación de los ODS. Esto exige un plan de acción claro, así como datos para hacer un seguimiento de los progresos y fortalecer los mecanismos de gobernanza y rendición de cuentas a todos los niveles. Es de suma importancia contar con marcos regulatorios sólidos para la rendición de cuentas de todas las partes involucradas en el financiamiento del desarrollo social. Esto incluye a inversionistas privados y públicos, prestamistas y actores estatales y no estatales.

La participación de la sociedad en general es igual de importante. Los gobiernos deben coadyuvar a la consecución de los objetivos colaborando con la sociedad en la creación de espacios abiertos y transparentes. Las instituciones transparentes ayudan a la sociedad a pedir cuentas tanto a los actores estatales como a los no estatales, y los Estados deben considerar esto como una característica de un sistema que funciona adecuadamente, no como una amenaza. Para ello es fundamental la protección del espacio cívico y del discurso democrático como bases para la creación de condiciones equitativas para toda la sociedad.

Las Naciones Unidas deben aprovechar esta oportunidad para ponerse a la altura de su papel

Todavía no hemos terminado con el FPAN de este año, pero la declaración política ya acordada para la reunión de Jefes de Estado (Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible) en septiembre es un ejemplo de la falta de ambición, orientación de política y liderazgo del FPAN pues se centra en el consenso y la comunicabilidad, con énfasis en las comunicaciones y las relaciones públicas.

Los Jefes de Estado y de Gobierno no deben dejar pasar esta oportunidad con declaraciones llenas de clichés y corrección política. Tienen que demostrar un verdadero liderazgo colectivo, abordar las prioridades e interacciones contradictorias y asegurar un Foro Político de Alto Nivel (o una comisión) fuerte y robusto que no sea rehén de unos pocos Estados o intereses privados. Lo contrario equivaldría a conducir al planeta y a su gente a una autopista hacia el desastre.

Tras el cierre del primer ciclo de revisión de los ODS y la aprobación de la Agenda 2030, es hora de actuar. Es hora de que las Naciones Unidas cumplan su papel de plataforma para el establecimiento de normas, la orientación de política y la rendición de cuentas a nivel mundial.

Las Naciones Unidas deben ser un lugar donde todos sean bienvenidos y cuestionados. Si queremos mantener el rumbo y ejecutar la Agenda 2030, debemos dar lo mejor de nosotros y hacer las cosas de manera diferente en las próximas etapas —y la última década — de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Savio Carvalho es Director de Campañas Globales en WaterAid UK y tuitea bajo el nombre @Savioconnects