Medición de lo inconmensurable: monitoreo y evaluación en incidencia política

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Para seguir aumentando nuestro impacto, es importante que midamos lo que hacemos. Podemos incorporar inodoros y registrar cuántas personas han obtenido agua apta para el consumo, pero ¿cómo contamos el efecto de la defensa que forma la mitad de nuestro trabajo? Kate Norgrove, jefa Global de Campañas de WaterAid, encuentra algunas pistas en Malawi.

Gladys se sienta en un círculo de mujeres en un salón escolar con su hijo pequeño, Blessings. “Lo traigo aquí para que aprenda a apreciar lo que las mujeres pueden hacer”, dice.

Estoy aquí en Malawi, “el corazón cálido de África”, esta semana, analizando con mis colegas cómo planificamos, monitoreamos y evaluamos (PME) nuestro trabajo de incidencia política. Gladys forma parte de un grupo de ahorros que he venido a visitar que otorga préstamos a mujeres que desean construir un inodoro. El mismo grupo de mujeres también ha presionado para obtener agua asequible para la comunidad, ha iniciado diversas (y rentables) pequeñas empresas y ha pagado uniformes y libros para niños. No es de extrañar que Gladys traiga a su hijo a formar parte de ello.

Kate Norgrove, directora global de Campañas de WaterAid (izquierda) con Gladys y Blessings en un grupo de ahorros en Malawi.

WaterAid/ Dennis Lupenga

Kate Norgrove, directora global de Campañas de WaterAid, (izquierda) con Gladys (segunda a la derecha) y Blessings (al frente) en un grupo de ahorros en Malawi.

El socio de WaterAid, Training Support for Partners, simplemente ha apoyado a la comunidad para que se organice, pero ahora esta comunidad se siente a una generación de distancia de la transformación. Como dijo mi colega Chilufya: “Crece allí, obtén una buena educación y puedes hacer cualquier cosa”.

¿Cómo podemos medir el impacto de la incidencia política?

Gran parte del impacto del trabajo de WaterAid parece incalculable. Pero, ¿lo es?

He estado trabajando en este proyecto para mejorar nuestros procesos de PME para la incidencia política desde hace tiempo. Las conversaciones parecen girar en torno a los mismos estribillos conocidos. ¿Cómo podemos atribuir el éxito de la incidencia política a WaterAid? ¿Cómo se puede traducir un mundo de cambios complejos en un marco de registro lineal?

El problema es que la mitad de nuestro trabajo, literalmente, no se puede contar. ¿Cómo “contaría” la fuerza de WESNET, la red de organizaciones de la sociedad civil que conocí esta mañana, que se ha convertido en un brillante grupo de cabildeo nacional que actualmente trabaja sin fondos de WaterAid?

Las tensiones entre nuestros colegas de recaudación de fondos, especialistas en PME y nuestros defensores son palpables en momentos como estos. El activista creativo no quiere estar atado por el proceso; el cabildero quiere recorrer las calles e influir. El especialista en PME quiere algunas pruebas; el recaudador de fondos siente la presión de los donantes para que sepan con precisión qué impacto tendremos, desde años antes.

Por lo tanto, esta semana hemos intentado encontrar algún punto en común, y creemos que podemos sembrar los inicios de ello.

Nuestros colegas en Camboya han estado probando desde hace un tiempo la “gestión adaptativa” como un proceso, una frase de moda sobre la que muchos otros han escrito (aquí, aquí, aquí y, estupendamente, aquí en una solicitud para pasar de los objetivos SMART a los objetivos STUPID aquí), lo que les permite trazar el impacto y el cambio en un territorio complejo.

En el centro del enfoque se encuentra un proceso de reflexión y adaptación frecuentes, que es se documenta y utiliza de manera importante como evidencia para el seguimiento y la evaluación. Los proyectos pueden ejecutarse en ciclos de actividad de seis semanas o tres meses, con planes claros que se reflejan y se adaptan al final del periodo acordado.

Este proceso instintivo, común a muchos proyectos de incidencia política, se documenta de la manera que tiene más sentido para ese proyecto. Con el tiempo, esta documentación se acumula, y se puede categorizar y utilizar tanto para el aprendizaje como para la rendición de cuentas.

Planeamos combinar este enfoque con un análisis político inteligente y algunas herramientas más tradicionales, para tratar de crear un panorama de nuestros éxitos y fracasos de incidencia política.

Cambios clave

Sin embargo, todo esto llevará algún cambio. WaterAid es una organización fundada por ingenieros y los números son una parte fundamental de nuestro negocio. Para planificar, monitorear y evaluar nuestro trabajo de incidencia política de manera más eficaz en este contexto, creemos que vamos a tener que hacer algunos cambios organizativos clave:

  • Para ser “lo suficientemente bueno” (lejos del perfeccionismo): hacer que el PME sea lo suficientemente bueno para informar eficazmente a los próximos pasos.
  • Para que nuestros procesos sean más adaptables a los cambios frecuentes.
  • Para hacer más monitoreo, vinculado a una mayor planificación en todo momento y una planificación bastante buena (mucho menos) por adelantado.
  • Para una mayor documentación de la actividad y el progreso en el momento en que se produce.
  • Para la reflexión: utilizar la reflexión para aprender, valorar las habilidades reflexivas y utilizar la reflexión como datos de monitoreo.
  • Para el análisis: valorar las habilidades políticas y analíticas y reclutar con base en ellas.
  • Para el aprendizaje: poner énfasis en PMER tanto para el aprendizaje como para la rendición de cuentas.

Nunca podremos “contar” la influencia que Gladys ha tenido en la crianza de su hijo. Pero podríamos medir mejor el impacto de lo que hacemos y tener algunas pruebas que mostrar la próxima vez que un donante nos pregunte qué hemos hecho para fortalecer esa red nacional.

Kate Norgrove está en Twitter como @katenorgrove

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