Aprovechar la oportunidad: integrar la inmunización y el agua, el saneamiento y la higiene

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24 April 2018
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Salud
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WaterAid/Mani Karmacharya

Aunque las primeras evaluaciones de los programas combinados de inmunización e higiene muestran resultados prometedores, es necesario seguir investigando sobre lo que podría suponer una enorme diferencia para la salud en los países de ingresos bajos y medios. Sophie Durrans, responsable de aprovechamiento de investigaciones en el SHARE Consortium, y Megan Wilson-Jones, analista de políticas de salud e higiene en WaterAid UK, examinan la conexión.

El agua, el saneamiento y la higiene (WASH) y la vacunación son herramientas importantes para la prevención y el control de enfermedades, incluidas las afecciones infantiles comunes como las diarreicas. El control y la prevención integrales y a largo plazo de las enfermedades requieren una infraestructura de agua y saneamiento segura, limpia y adecuada, así como prácticas de higiene sostenibles y programas de vacunación —aunados a muchos otros factores críticos, como la vigilancia de las enfermedades y sistemas de salud sólidos para todos—.

En comparación con las vacunas inyectables, las vacunas orales vivas pueden proteger mejor contra las infecciones intestinales y a menudo son más fáciles de administrar a escala y a comunidades remotas. Sin embargo, su eficacia difiere significativamente según la región y el país. Por ejemplo, la misma vacuna contra el rotavirus que protegía al 98% de los niños en los Estados Unidos y Finlandia sólo protegía al 43% de los niños en Bangladesh.

Con frecuencia, esta menor eficacia se observa en muchos contextos de ingresos bajos y medios, donde es más alta la carga de enfermedades prevenibles por vacunación. La diferencia en la eficacia de las vacunas por región no es un fenómeno nuevo: se han observado variaciones desde los primeros ensayos con la vacuna oral contra la poliomielitis a finales de la década de 1950.

¿Qué tiene que ver esto con el WASH?

Se cree que un factor que reduce la eficacia de la vacuna oral es la disfunción entérica ambiental (DEA), un síndrome que resulta de la inflamación crónica del intestino debido a episodios diarreicos repetidos. La diarrea recurrente achata las vellosidades del intestino delgado, lo que reduce su capacidad para absorber nutrientes y vacunas.

Así que la eficacia de las vacunas puede ser mucho menor en los lugares con instalaciones sanitarias y prácticas higiénicas deficientes. En estos casos, el agua, el saneamiento, la higiene y la vacunación se entrelazan estrechamente y hay mayores razones para su suministro en conjunto.

Participants receiving mirror-fan as visual reminders to place in their houses for behaviour reinforcement.
WaterAid/Om Prasad Gautam

Un estudio reciente financiado por el SHARE Consortium examinó la inmunogenicidad de la vacuna contra el rotavirus (su capacidad para provocar que el cuerpo responda) en lactantes con DEA en Lusaka, Zambia. Los investigadores encontraron que en las primeras etapas de la disfunción se merma la integridad de la barrera intestinal, lo que incrementa la permeabilidad del intestino y con ello permite que el cuerpo absorba patógenos que normalmente no pueden pasar.

En el estudio, los niños que recibieron la vacuna contra el rotavirus durante esta etapa de la DEA respondieron muy bien a ella. Es posible que en las etapas posteriores sea más problemática la absorción. Las infecciones intestinales repetidas causan que las vellosidades se encojan y se achaten. El estudio concluye que esto puede propiciar la mala absorción, es decir, que los lactantes no puedan absorber la vacuna, respondan insuficientemente a la vacuna no queden protegidos en forma adecuada.

Sin embargo, este es un tema complejo que requiere mayor investigación para obtener más evidencia empírica. En una revisión reciente (en prensa) que explora la relación entre la DEA y la respuesta a las vacunas orales, se llegó a la conclusión de que la evidencia empírica actual es insuficiente para determinar si esta disfunción contribuye al bajo rendimiento de dichas vacunas. Afortunadamente, se están llevando a cabo varios ensayos —incluidos SHINE en Zimbabue y SaniVac en Mozambique — y esperamos que sus resultados ayuden a comprender mejor la importancia del WASH para la eficacia de las vacuna orales.

Inmunización como punto de entrada para el WASH

La posible relación entre el agua, el saneamiento y la higiene y la respuesta a las vacunas subraya aún más la importancia decisiva de asegurar un enfoque integral del control de enfermedades. Dado que la inmunización llega a más niños que cualquier otra intervención sanitaria, también sirve como un importante punto de entrada para integrar las intervenciones en materia de WASH.

WaterAid, en asociación con los gobiernos nacionales, está aplicando un enfoque experimental en varios países, incluidos Nepal y Mozambique, que integra la promoción de la higiene en la administración de vacunas orales contra el rotavirus o el cólera.

Los resultados del proyecto piloto en Nepal mostraron que la intervención mejoró todos los comportamientos de higiene esenciales del 2% inicial al 53% un año después de su implementación; aumentó la cobertura de inmunización; y redujo la tasa de abandono y desperdicio de vacunas. Aunque no se midió mediante un ensayo controlado aleatorio, en la evaluación independiente se observó una reducción sustancial de la prevalencia de diarrea tras la implementación del programa. Esto puede deberse a la mejora de los comportamientos, incluida otra programación en curso.

La integración de las dos intervenciones de inmunización con el WASH puede no solo fortalecer los sistemas de inmunización y aumentar el número de personas que reciben vacunas, sino también constituir el eslabón perdido del mejoramiento de la eficacia de las vacunas orales en entornos de ingresos bajos y medios. Necesitamos más investigación para comprender mejor estas interacciones biológicas, así como más experiencia operativa para explorar la manera de vincular mejor el WASH con la inmunización a fin de maximizar el impacto en la salud.

Este blog también aparece en vaccineswork.org y shareresearch.org